Cómo funciona el criterio de caja en las facturas

Ago 31, 2026 | Blog

Uno de los problemas habituales de autónomos y pequeñas empresas aparece cuando tienen que declarar el IVA de una factura que todavía no han cobrado. Para determinadas empresas y profesionales existe un régimen especial que permite modificar el momento en el que se produce el devengo del impuesto: el régimen especial del criterio de caja.

Entender cómo funciona el criterio de caja en las facturas de una empresa es importante porque afecta tanto al momento de declarar el IVA repercutido como al derecho a deducir determinadas cuotas soportadas. Además, este régimen exige un control especialmente preciso de las fechas y los importes efectivamente cobrados y pagados.

No debe confundirse con llevar simplemente la contabilidad según los movimientos de la cuenta bancaria. Se trata de un régimen específico del IVA sometido a condiciones, límites y obligaciones formales.

Qué es el criterio de caja

El régimen especial del criterio de caja permite, a los empresarios y profesionales que cumplen sus requisitos y optan por aplicarlo, retrasar el devengo y, por tanto, el ingreso del IVA repercutido hasta el momento del cobro total o parcial de sus facturas, dentro de los límites temporales establecidos legalmente.

A cambio, también se retrasa el derecho a deducir el IVA soportado en determinadas adquisiciones hasta que se realiza el pago.

Por tanto, existe una doble consecuencia:

  • El IVA de las ventas se vincula al cobro.
  • La deducción del IVA soportado se vincula al pago.

Esta característica diferencia el régimen del funcionamiento ordinario del IVA.

Quién puede acogerse al régimen

El régimen especial del criterio de caja no puede utilizarse libremente por cualquier empresa.

Está destinado a determinados sujetos pasivos que cumplen los requisitos establecidos en la Ley del IVA, entre ellos determinados límites relacionados con su volumen de operaciones.

Además, existen operaciones excluidas del régimen.

Por ello, antes de comenzar a utilizar el criterio de caja con facturas pendientes de cobro, es necesario comprobar que la empresa puede acogerse y realizar correctamente la opción por este régimen.

Diferencia respecto al régimen general del IVA

La principal diferencia se encuentra en el momento del devengo.

En el régimen general, el IVA se devenga conforme a las reglas establecidas para cada operación, independientemente de que la factura haya sido efectivamente cobrada en ese momento.

Esto puede provocar que una empresa tenga que ingresar IVA correspondiente a ventas cuyo importe todavía no ha recibido.

Con el criterio de caja, el momento del cobro adquiere una importancia fundamental, aunque existe un límite temporal máximo establecido por la normativa.

¿Cuándo se declara el IVA de una factura?

Supongamos que una empresa acogida correctamente al régimen emite una factura en septiembre pero no la cobra hasta noviembre.

Cuando resulta aplicable el criterio de caja, el IVA repercutido se devengará con el cobro, dentro de las reglas y límites previstos para el régimen.

Si el cliente paga solamente una parte de la factura, el IVA se devengará proporcionalmente respecto de la cantidad efectivamente cobrada.

Por esta razón, resulta esencial registrar cada cobro y vincularlo con su factura correspondiente.

Qué ocurre si una factura nunca se cobra

El criterio de caja no permite aplazar indefinidamente el IVA.

La normativa establece un límite temporal para el devengo de las operaciones que permanecen pendientes de cobro.

Con carácter general, si el pago no se ha producido anteriormente, el devengo se produce el 31 de diciembre del año inmediatamente posterior a aquel en que se realizó la operación.

Por ejemplo, una operación realizada en 2026 que permanezca completamente pendiente no puede mantener indefinidamente aplazado su IVA.

Este límite es fundamental para gestionar correctamente el régimen.

Ejemplo de una factura cobrada parcialmente

Imaginemos una factura con estos datos:

Base imponible: 10.000 euros
IVA al 21 %: 2.100 euros
Total: 12.100 euros

Supongamos que el cliente paga primero el 50 % del importe y posteriormente abona la cantidad restante.

Cuando se aplica correctamente el régimen, el IVA se va devengando proporcionalmente a las cantidades cobradas.

Esto significa que un sistema de facturación debería permitir controlar no solamente si una factura está “pagada” o “pendiente”, sino también los cobros parciales.

Cómo afecta a las facturas recibidas

Una de las características más importantes del régimen es que también afecta a la deducción del IVA soportado.

La empresa acogida al criterio de caja no puede simplemente retrasar el IVA de sus ventas mientras deduce inmediatamente todas sus compras.

Con carácter general, el derecho a deducir las cuotas soportadas en las operaciones afectadas nace cuando se realiza el pago, total o parcial, o cuando llega el límite temporal establecido legalmente.

Esta simetría es uno de los elementos que deben valorarse antes de optar por el régimen.

Qué ocurre con los clientes de una empresa acogida

El régimen también puede tener consecuencias para empresarios o profesionales que reciben facturas correspondientes a operaciones sometidas al criterio de caja.

Cuando el destinatario es un empresario o profesional, el momento en el que puede ejercitar la deducción del IVA soportado queda condicionado por las reglas específicas del régimen.

Por eso es importante que la factura identifique correctamente que la operación está sometida al régimen especial.

Qué debe aparecer en la factura

Las facturas correspondientes a operaciones acogidas al régimen deben incluir la mención:

“Régimen especial del criterio de caja”.

Esta indicación permite al destinatario identificar inmediatamente que el tratamiento temporal del IVA es diferente al de una operación ordinaria.

Además, la factura debe contener el resto de datos obligatorios que correspondan:

  • Número y serie.
  • Fecha.
  • Datos del emisor.
  • Datos del destinatario.
  • Descripción de la operación.
  • Base imponible.
  • Tipo de IVA.
  • Cuota.
  • Importe total.

Qué operaciones quedan fuera

El régimen especial no se aplica a todas las operaciones realizadas por una empresa acogida al mismo.

Existen determinadas exclusiones previstas legalmente, como las relativas a algunos regímenes especiales y determinadas operaciones intracomunitarias, exportaciones, importaciones u operaciones sometidas a inversión del sujeto pasivo, entre otros supuestos.

Esto significa que una misma empresa puede gestionar operaciones sometidas al criterio de caja y otras que siguen reglas diferentes.

La correcta clasificación resulta, por tanto, esencial.

Obligaciones de registro

Aplicar el criterio de caja en facturas y registros contables requiere disponer de información adicional sobre cobros y pagos.

Es especialmente importante conservar datos como:

  • Fecha del cobro.
  • Importe cobrado.
  • Medio utilizado.
  • Fecha del pago de facturas recibidas.
  • Importe satisfecho.
  • Identificación de la operación.

Esta información permite determinar correctamente cuándo se produce el devengo o cuándo nace el derecho a la deducción.

Ventajas del criterio de caja

La principal ventaja es financiera.

Una empresa con clientes que pagan a plazos o con periodos de cobro prolongados puede evitar, dentro de las reglas del régimen, adelantar inmediatamente a Hacienda el IVA de determinadas cantidades que todavía no ha cobrado.

Esto puede mejorar la tesorería en negocios con desfases importantes entre facturación y cobro.

También facilita relacionar determinadas obligaciones de IVA con los movimientos reales de caja.

Posibles inconvenientes

El régimen también presenta algunas desventajas.

La gestión administrativa es más compleja porque hay que controlar individualmente cobros y pagos.

Además, el aplazamiento de la deducción del IVA soportado puede reducir parte del beneficio financiero obtenido al retrasar el IVA repercutido.

También puede introducir mayor complejidad administrativa para determinados clientes empresariales.

Por ello, antes de optar por este sistema conviene analizar las características concretas del negocio.

Errores frecuentes con el criterio de caja

Entre los errores más habituales se encuentran:

Confundir la fecha de factura con la fecha de cobro

Ambas deben registrarse correctamente.

No controlar cobros parciales

Cada cantidad recibida puede tener consecuencias sobre el IVA.

Olvidar el límite temporal

El impuesto no puede aplazarse indefinidamente.

No incluir la mención correspondiente

Las facturas afectadas deben identificar el régimen.

Pensar únicamente en el IVA repercutido

También cambia el momento de deducir determinadas cuotas soportadas.

Cómo ayuda un software de facturación

Gestionar manualmente este régimen puede resultar especialmente complicado cuando existen muchas facturas y pagos parciales.

Un software de facturación puede facilitar:

  • Control de facturas pendientes.
  • Registro de cobros.
  • Registro de pagos.
  • Seguimiento de pagos parciales.
  • Asociación entre movimientos y facturas.
  • Informes por periodos.
  • Control de vencimientos.

Trabajar el criterio de caja mediante facturas digitalizadas y cobros vinculados permite disponer de información mucho más precisa para preparar las obligaciones tributarias.

Cómo puede ayudar Facturalia

Facturalia permite centralizar la gestión de facturas y realizar un seguimiento organizado de las operaciones de un negocio.

Disponer de información sobre documentos, clientes, importes y estados de cobro facilita especialmente la gestión de empresas que necesitan conocer en todo momento qué facturas permanecen pendientes y cuáles ya han sido cobradas.

Una gestión digital también mejora la trazabilidad y reduce la dependencia de hojas de cálculo independientes.

Conclusión

El régimen especial del criterio de caja puede resultar interesante para determinados autónomos y empresas que soportan periodos largos entre la emisión de sus facturas y el momento en que realmente las cobran. Sin embargo, también implica obligaciones adicionales y afecta al momento de deducir determinadas cuotas de IVA soportado.

Para aplicar correctamente el criterio de caja en las facturas, resulta esencial controlar fechas, cobros, pagos parciales, operaciones excluidas y el límite temporal establecido por la normativa.

Una facturación digital y correctamente organizada facilita considerablemente este seguimiento y permite disponer de información fiable cuando llega el momento de preparar las declaraciones fiscales.

Centralizar facturas, clientes y cobros permite conocer mejor la situación financiera de tu empresa y reducir las tareas administrativas.

Con Facturalia puedes organizar tu facturación desde un entorno digital, realizar un seguimiento más eficiente de las operaciones y mantener la información necesaria para gestionar las obligaciones fiscales de tu negocio.

Facturalia
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